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Uno: Parar
"El yo real se fortalece parando ese parloteo. La
próxima vez que lo escuches, retirate y reconocelo sin engancharte. La
cuestión más importante del Buda es quién soy. Tan pronto como disminuye
el parloteo tengo más energía, más ideas, más cosas positivas y no
tengo miedo de la vida o de lo que pueda venir."
Dos: Comprometerse
"Este parloteo no ocurre cuando realmente estamos
comprometidos con lo que hacemos. Durante el día estamos con la mente
ocupada reciclando pensamientos, salvo que estemos haciendo un trabajo
muy preciso. Cuando sucede algo urgente, que nos compromete, quedamos
realmente sintonizados con la vida y con la situación, la estudiamos y
dejamos que ella nos informe cuál es la decisión correcta."
Tres: Estar en el cuerpo
"Si pongo mi atención en mi cuerpo, le quito el poder a
esa voz. Esa diferencia se observa, por ejemplo, cuando se baila. Si
estamos pensando en la técnica es porque aún estamos pendientes de ese
diálogo interior que nos lleva a dejar de bailar para no seguir
sufriendo. En cambio, si logramos apagar esa voz, estaremos sintiendo y
disfrutando el momento de esa actividad por sobre toda mirada exterior."
Cuatro: Activar sentimientos
"Al activar los sentimientos, luego de un rato, esa voz
deja de ser tan fuerte. Para tener una buena relación con los demás,
tenemos que lograr una buena relación con nosotros mismos. Cuanto menos
dependientes de esa voz seamos, más libertad experimentamos y más
sensaciones percibimos. Nada nos enoja porque estamos en el asiento de
nuestra conciencia."
Cinco: Interesarse en otros
"Es importante estar interesado en la otra persona, no
sólo en uno mismo y en esta voz interior. Cuando logramos salirnos de
ese parloteo y estar más en nuestro ser verdadero -al que llamamos
conciencia pura, alma o ser real- será más sencillo relacionarnos con el
otro. Así será posible tener un buen tiempo y disfrutar de una
caminata, una película en el cine o una charla."
"Poner en práctica estos cinco pasos -explica Maitland-
implica escuchar la voz interior que me permite ser yo mismo-, y
agrega- cuanto más abierto estás, más luminoso devenís. Cuando la gente
está con un parloteo se pone más oscura y depresiva, porque hay una
contracción que le consume la energía."
Advertir cuánto se necesita la apreciación y valoración
de los demás es un proceso doloroso, porque revela la inseguridad del
ser humano. Desde el budismo tibetano, comprender este sufrimiento
permite sacar lo mejor de la vida. Se silencia ese parloteo para dar
lugar a la voz interior, ya no nos cuestionaremos si alguien no nos
saluda porque estaremos ocupados experimentando nuestras vidas.
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por el maestro de budismo Arnaud Maitland,
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