Necesito zapatos de tacones muy altos. Para cambiar sola las lamparitas.
Necesito un sacacorchos que destape botellas de malbec sin tener que hacer mucha fuerza.
Necesito un destornillador y unos clavos y un martillo. Dentro de lo posible, acompañados por un manual de instrucciones.
Necesito un tapa ojeras infalible y un rimmel a prueba de lágrimas.
Necesito una olla pequeña. Tan pequeña como para cocinar una ración solitaria.
Necesito valor para terminar una botella de whisky olvidada en el arcón, sin que me arda la garganta ni me llore el corazón.
Necesito un borrador de fotos, números de teléfono, imágenes y sonidos que aún pululan por mi cabeza.
Buenas noches, señor vendedor. Voy a llevar 200 gramos de olvido.







